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¿Por qué roncamos?

100842851.jpg Hemera/Thinkstock

Cuando dormimos los músculos de nuestra garganta y la tráquea se relajan, y si encima se esta echado boca arriba la mandíbula y la lengua, que está como dormida y ha perdido su tonicidad habitual, se deslizan un poco hacia atrás taponando la abertura de las fosas nasales en la garganta. Esta obstrucción de aire dificulta la entrada y salida a los pulmones, obliga al durmiente a respirar por la boca.

Esto sería la explicación lógica de por qué roncamos: el aire que entra por una abertura más reducida hace vibrar los tejidos del paladar llamados velo y úvula, produciendo un leve ronquido. Pero es leve sólo al principio. Al respirar continuamente por la boca el paladar se seca y comienza a vibrar con mayor potencia, llegando a niveles de sonido muy altos.

Se ha llegado a medir ronquidos de hasta 80 decibeles, esto equivale al sonido de un martillo neumático perforando la acera. Por esto es que resulta tan molesto y a veces puede ser insoportable, no tanto para quien ronca, sino para el resto de la familia o quienes conviven bajo un mismo techo.

Aproximadamente un 45% de las personas adultas roncan ocasionalmente y un 25 % son roncadores habituales. Los hombres en general tienden a roncar con mayor facilidad que las mujeres, y es mas frecuente en personas con problemas de obesidad o sobrepeso. También hay que decir que se agrava con la edad.

En general toda situación que dificulte la respiración durante el sueño puede llevar a roncar. Por ejemplo si estamos resfriados, con alergia, apnea, inflamación de amígdalas, etc. Quienes tienen mayor predisposición a roncar son quienes tienen algunos problemas en la garganta como escaso tono muscular en la boca y garganta, obstrucción nasal, abultamiento de la garganta. Esto último es bastante frecuente en casos de sobrepeso o tamaño excesivo del paladar.

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