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Los tunicados: ¿monstruos marinos?

92005368.jpg iStockphoto/Thinkstock

Tal como ocurre en las películas fantásticas, en las profundidades marinas habita una especie que haría estremecer al más valiente espíritu acuático. El nombre de este monstruo es tunicado, aunque los científicos le llaman Didemnum vexillum y es más conocido popularmente como ‘vómito de roca’.

Todo indica que los tunicados aparecieron en la Tierra hace 500 millones de años. Al ser una criatura tan antigua, ¿quién podría negarle el derecho a ser un fuerte depredador que se impone con sus mecanismos adaptativos al medio que le rodea?

Para empezar, diremos que en cualquier roca o concha marina del mundo se puede encontrar un tunicado. Su propiedad más extraordinaria es que pueden reproducirse tanto sexual como asexualmente, lo que los convierte en seres inmortales, al menos teóricamente.

Al nacer son larvas informes que sólo tienen un corazón, ojos para mirar alrededor y una espina dorsal primitiva. Una vez que existe, esta rara especie se apodera de una superficie adecuada y allí se transforma en un cuerpo rechoncho que comienza a clonarse repetidas veces, para luego formar una gran alfombra gelatinosa que se pega al fondo marino.

Es entonces que se suma a las llamadas zonas muertas, las que surgen como resultado de ciertos procesos químicos que eliminan el oxígeno —probablemente una consecuencia de la contaminación. Ello, claro está, torna estéril el medio para cualquier tipo de vida. No así para el tunicado, que simplemente aprovecha la excelente oportunidad que la suerte le ofrece: se alimenta de materia orgánica en descomposición.

Los tunicados se reproducen con mucha facilidad y en grandes cantidades, pese a cualquier dificultad externa. Como no existe un enemigo que controle su crecimiento, se consideran muy invasivos para cualquiera de los sitios que habitan. No obstante, no son considerados una amenaza para los sistemas vivos. Por el contrario, convierten en materia desechable lo que no digieren, con lo cual se alimenta una serie de especies que cohabitan sus regiones. También crean ecosistemas en su propia cubierta.

En algunos lugares del mundo son empleados en la cocina como plato exquisito. Sus cuerpos son excelentes filtros naturales para el agua, por lo que el ser humano los utiliza en sitios como los centros pesqueros para purificar dicho líquido. Según los expertos, se están realizando investigaciones con el velo que recubre a los tunicados, pues tiene propiedades que limitan la división celular, lo cual podría ser muy valioso para combatir el cáncer.

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