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¿Cuáles son las etapas fisiológicas del amor?

121549897.jpg iStockphoto/Thinkstock

El amor es un tema al que todos nos hemos acercado, la mayoría vivencialmente, pero por increíble que parezca, la ciencia también está tras los pasos de Cupido. Su misterio parece llamar la atención de investigadores que se dedican a descubrir cuáles son los cambios fisiológicos que se producen en el cuerpo humano en los distintos momentos de dicho fenómeno.

Los síntomas externos del amor son hartamente conocidos: cuando estamos enamorados las mejillas se enrojecen, las manos nos sudan y se aceleran los latidos del corazón frente a la persona de nuestro agrado. Es interesante saber que también en el interior del cuerpo se producen respuestas químicas, sustratos del proceso amoroso, lo que prueba que nuestras vidas sentimentales dependen enteramente de la bioquímica.

Se han propuesto tres etapas fundamentales del amor, de acuerdo a la producción de componentes químicos en el organismo. La primera ha sido llamada ‘lujuria’. En esta etapa, la persona experimentas sentimientos de deseo impulsados por dos hormonas sexuales: testosterona y estrógeno. A veces se cree que la testosterona es específicamente masculina, lo cual es un error pues esta sustancia desempeña un rol igualmente importante en el deseo sexual de las mujeres. Esta hormona es la responsable de que salgamos en busca de alguien.

La segunda etapa ha sido denominada ‘atracción’ y es considerada la verdadera fase del enamoramiento. Es aquel momento en que perdemos el apetito, nos desvelamos, contamos las horas y creemos que no podemos seguir viviendo sin ver a la persona amada. Justo entonces aparecen en el juego un grupo de neurotransmisores llamados ‘monoaminas’: dopamina, que puede ser activada también por la nicotina y la cocaína; norepinefrina, conocida como adrenalina, responsable de que se acelere el corazón y sudemos, y serotonina, la sustancia más relevante del amor, que nos hace perder la razón.

La tercera y definitiva etapa del amor se nombra ‘datos adjuntos’. Esta fase llega como consecuencia de la segunda; si ha sido realmente profunda la atracción, generalmente se pasa a una consumación de la relación humana que puede ser duradera. El paso a esta etapa garantiza una estabilidad del individuo, el que no puede ―por razones obvias―permanecer siempre en la fase anterior. A lo largo de este período se fortalece la pareja y se toma la decisión de tener descendencia. El sistema nervioso genera dos hormonas cruciales para los vínculos sociales: oxitocina y vasopresina.

La primera de ellas, la oxitocina, se libera en la relación sexual durante el orgasmo, tanto en mujeres como en hombres. Se piensa que es la encargada de que se estrechen los lazos íntimos de la pareja, por lo que mientras más saludable sea el sexo entre las dos personas, más profundidad habrá en su vínculo humano. La oxitocina también es liberada en el hipotálamo durante el parto. Ayuda a que se segregue la leche materna y a que se fortalezca la unión madre-hijo.

La función de la vasopresina se descubrió estudiando ciertos roedores que tienen un mismo comportamiento estable con sus compañeros. Estos animalitos disfrutan el sexo más allá de lo que es necesario para reproducirse y luego mantienen un fuerte vínculo. Al eliminarse dicha hormona, se deteriora la relación devota y protectora que tienen, lo que prueba que la misma juega un papel importante para establecer relaciones comprometidas de larga duración.

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2 Comentarios

Me puse a investigar sobre fisiología del amor porque soy un joven menor pero también lo hice porque doy temas a jóvenes y adultos sobre el amor y para que encuentren a la persona adecuada para si mismo.

Mié, 2013-09-04 12:07

Todo lo encontramos aquí es un beneficio de conocimiento para los humanos.

Mié, 2013-09-04 12:18

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