Gregor Mendel y la fundación de la genética moderna

Gregor-Mendel-y-la-fundacion-de-la-genetica-moderna.jpg Bateson, William/Vía: Wikimedia Commons

¿Qué entendemos hoy por genética? El ADN, el genoma humano, la biología molecular, el poblamiento de América por parte del hombre prehistórico... Escuchamos y leemos información muy frecuentemente sobre estas temáticas, y no caben dudas de que son «hot topics» en ciencia por derecho propio. Décadas y décadas de estudio los han puesto en la agenda diaria de los más destacados genetistas del siglo XIX, pero sus raíces están aferradas a un único nombre: Gregor Mendel.

Mendel: el padre de la genética moderna

Nació el 20 de julio de 1822, en Heizendorf, actual República Checa. Fue un monje católico que dedicó su tiempo libre al naturalismo y a la investigación sobre el concepto de la herencia, bastante vago por ese entonces, pero fundamental para la posterior investigación del mismísimo Charles Darwin.

Gregor Mendel trabajó con los guisantes Pisum sativum (arvejas), concretamente con dos variedades de los mismos: una que producía semillas amarillas y otra que producía semillas verdes. Mendel realizó cruzamientos entre estas especies, observando que la primera generación produjo plantas que producían exclusivamente semillas amarillas.

A esta generación la llamó primera generación filial (F1). Al reproducirse estas plantas (de F1) observó que en la segunda generación filial (F2) aparecían individuos con semillas verdes y amarillas, pero con una relación de 3 a 1 a favor de las semillas amarillas.

¿Cómo podía ser que miembros de la segunda generación mostraran atributos diferentes a los de los antepasados «originales»? La respuesta, por supuesto, tenía que estar en los genes. Tras muchos experimentos de cruzamiento entre razas, Mendel identificó que las semillas amarillas eran producidas por un gen dominante, mientras que las verdes por uno recesivo. Esta dicotomía entre genes dominantes y recesivos sería la raíz de sus tres leyes fundamentales de la herencia genética.

Gregor-Mendel-y-la-fundacion-de-la-genetica-moderna-00.png Mariana Ruiz LadyofHats/Vía: Wikimedia Commons

Las tres leyes de Mendel

En pocas palabras, las leyes de Mendel se expresan de la siguiente manera: 

  • Primera ley o principio de la uniformidad: «Cuando se cruzan dos individuos de raza pura, los híbridos resultantes son todos iguales».
  • Segunda ley o principio de la segregación: «Ciertos individuos son capaces de transmitir un carácter aunque en ellos no se manifieste».
  • Tercera ley o principio de la combinación independiente: «Los híbridos forman semillas que tienen el uno o el otro de los dos caracteres diferenciales, y de estos la mitad vuelven a desarrollar la forma híbrida, mientras que la otra mitad produce plantas que permanecen constantes y reciben el carácter dominante o el recesivo en igual número».

La tercera ley de Mendel hace referencia al cruce polihíbrido (cuando se consideran dos o más caracteres). Mendel trabajó este cruce en guisantes, en los cuales las características que él observaba (color de la semilla y rugosidad de su superficie) se encontraban en cromosomas separados. De esta manera, observó que los caracteres se transmitían independientemente unos de otros.

El aporte de Mendel fue crucial para la ciencia del siglo XX en adelante. Obviamente, fue el gran salto adelante de la genética, aunque no fue tomado en cuenta sino más de 30 años después de su publicación. Mendel murió en 1884 y recién hacia 1900 un grupo de científicos retomó su trabajo para legitimarlo y volverlo a posicionar en alto para la comunidad científica. Ellos fueron Hugo de Vries, Carl Correns y Erich von Tschermak.

Además, las leyes de Mendel fueron de gran utilidad para la teoría de la evolución de Darwin. Entrado ya el siglo XX, el darwinismo clásico estaba en crisis por su incapacidad de explicar el mecanismo de la herencia. Sin embargo, el desarrollo del Neodarwinismo (también llamado teoría sintética de la evolución) atendió a la existencia de las leyes de Mendel y las incorporó a su corpus teórico como un elemento clave para explicar sus postulados.

Los grandes científicos no mueren, permanecen vivos en su legado. Es, sin dudas, el caso de Gregor Mendel, quien siempre será recordado como un pionero en el campo de la biología y la genética.

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3 Comentarios

Mendel es uno de mis científicos favoritos. Un gran recordatorio en persona del campo biológico. Por favor, después de felicitarle por tan grandes conocimientos sobre Mendel (conocimientos de los que yo no tenía ni idea), deseo que visiten mi blog: http://dpalacios98.blogspot.com/

Sáb, 2011-10-01 09:49

Me parece interesantísimo todo lo que he aprendido sobre todo lo de Hawkins

Jue, 2011-10-27 23:38

¡Muy interesante!

Lun, 2012-10-22 04:04

Comentarios