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¿Existen bacterias asesinas?

bacterias-asesinas.jpg Dynamic Graphics/Creatas/Thinkstock

Por extraño que suene, en el mundo microbiano existen unas criaturas cuyo fatal comportamiento les ha granjeado su nombre: bacterias asesinas o bacterias come carne. Su nombre científico es Streptococcus pyogenes, la misma que ataca la garganta.

Cuando invaden los tejidos subcutáneos producen una infección muy rara y grave que se denomina fascitis necrotizante, según la cual destruyen todo a su paso, incluyendo los tejidos musculares, grasos y la piel. Es más frecuente que esta enfermedad se desarrolle en brazos, piernas y pared abdominal.

Bacteria come carne: un mal nombre

bacterias-asesinas-01.jpg cathy princess/Wikimedia

El nombre que se ha extendido popularmente de este estreptococo es poco apropiado. Estas bacterias en realidad no se comen el tejido, sino que destruyen la piel y los músculos. El mecanismo es el siguiente: liberan una toxina (factor de virulencia) llamada superantígeno que activa glóbulos blancos causantes de la superproducción de ciertas proteínas, las que, a su vez, producen estragos en las células.

Síntomas de fascitis necrotizante

Los primeros síntomas de que una persona ha sido infectada por la bacteria asesina son muy sencillos y comunes: enrojecimiento, inflamación y dolor en las zonas afectadas. También se producen vómitos, náuseas, diarreas y fiebre, incluso pueden aparecer ampollas.

La otra señal importante es que la infección se expande rápidamente, en el rango de las 24 horas aproximadamente a partir de que las bacterias han invadido el tejido subcutáneo a través de una herida. Los pacientes sienten un dolor excesivo en relación con la gravedad de la lesión.

bacterias-asesinas-02.jpg Stevenfruitsmaak/Wikimedia

Los síntomas tardíos son la gangrena, se necrotizan los tejidos afectados, con decoloración y descamación de la piel. El paciente parece muy enfermo. Si no se aplica tratamiento médico con inmediatez, la infección continúa progresando y puede llevar a la muerte.

Se estima que más del 70% de las personas atacadas por estas bacterias presentaban con anterioridad algún tipo de enfermedad, como diabetes, alcoholismo, inmunodepresión, adicción a las drogas, etc. Rara vez se produce en un paciente con buena salud.

Tratamiento para combatir la fascitis necrotizante

La infección de las bacterias asesinas se trata con antibióticos y debe ser en el menor tiempo posible. Por lo general se utiliza una combinación intravenosa que incluye penicilina y vancocin, entre otras.

El paciente debe ser hospitalizado con urgencia pues probablemente necesita atención quirúrgica para eliminar los tejidos y líquidos afectados e impedir que la enfermedad continúe expandiéndose.

bacterias-asesinas-03.jpg Nephron/Wikimedia

En algunos casos se utiliza la terapia de oxigenación hiperbárica y si se llega a necrotizar un órgano completo es posible que se realice una amputación.

Dependiendo de los daños que haya sufrido el organismo pueden requerirse otros medicamentos que buscan controlar el impacto y las consecuencias potenciales de la fascitis necrotizante.

Parafraseando a Peter Watts, un autor de ciencia-ficción canadiense que contrajo la enfermedad en el 2011, si alguna vez hubo una enfermedad que podamos asociar con dicho género literario esa es definitivamente la fascitis necrotizante.

Lamentablemente para todos, estas bacterias ―asesinas sin dudas― no existen en la imaginación de los escritores, sino que son parte de nuestra realidad y pueden invadir el cuerpo tras la aparición de alguna herida. Tratemos de ser cuidadosos, especialmente las personas enfermas, y acudamos a la medicina con rapidez.

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Comentarios

3 Comentarios

Muy interesante, muchas gracias.

Vie, 2012-05-25 17:44

Bien, siento interrumpirte un poco con lo que hayas leído y realmente me gusta de hables de este, pero hay algunas cosas que quizás te falten y te voy a poner unas cuantas como ejemplo.
Además de que esta bacteria tiene, como bien has dicho, una toxina que actúa como súper-antígeno, también produce enzimas como son la estreptoquinasa (que degrada el colágeno), hialuronidasa (que degrada el ácido hialurónico de las membranas de las células del epitelio) y la estreptolisina (que es una toxina que rompe las membranas de glóbulos rojos y blancos) que facilitan su diseminación y protección. Además esta bacteria cuenta con una proteína de membrana (proteína M) que le impide ser comida por nuestras células del sistema inmunitario (específicamente el macrófago), y también puede liberar dicha proteína y ésta unirse a otros compuestos (fibrinogenos) y adherirse a nuestras células del interior de los vasos sanguíneos (células endoteliales) y estimular más todavía a los glóbulos blancos.

Lun, 2012-08-20 08:16

Lo acabo de leer, muy interesante.

Mar, 2013-10-29 20:49